LA HISTORIA
Cuando un vino deja de pertenecer únicamente a una bodega para formar parte de la historia del vino
Existen bodegas capaces de elaborar grandes vinos.
Y existen bodegas cuya trayectoria termina formando parte de la historia de toda una región vitivinícola.
Bodegas Protos pertenece a estas últimas.
En 1927, once viticultores de Peñafiel unieron su experiencia, su conocimiento y una misma visión de futuro para crear una bodega que marcaría el destino de la viticultura en la Ribera del Duero.
Aquella decisión no solo dio origen a una de las bodegas más prestigiosas de España. Con el paso de las décadas también contribuyó a construir la identidad de una de las denominaciones de origen más reconocidas del mundo.
De ese legado nace Protos Gran Reserva 2017.
No como un vino más dentro de una colección.
Sino como la expresión de una filosofía que ha permanecido fiel a sus principios durante casi un siglo.
EL LEGADO DE ONCE HOMBRES
Toda gran historia comienza con una decisión.
En 1927, once viticultores firmaron un manuscrito convencidos de que el respeto por el viñedo, el trabajo bien hecho y la búsqueda permanente de la calidad debían prevalecer por encima del tiempo y de las modas.
Ninguno de ellos pudo contemplar un Protos Gran Reserva 2017.
Sin embargo, cada botella mantiene vivo el espíritu de aquella primera decisión.
Porque los grandes proyectos sobreviven a quienes los inician.
Y los grandes vinos conservan viva su memoria generación tras generación.
EL DOCUMENTO QUE LO INICIÓ TODO
Las imágenes que acompañan esta ficha reproducen el acta original de constitución de Bodegas Protos y la página con las firmas de los once viticultores que fundaron la bodega el 29 de marzo de 1927 en Peñafiel.
Más que un documento histórico, representan el origen de una filosofía basada en el respeto al viñedo, la paciencia y la búsqueda permanente de la excelencia.
Hoy, casi un siglo después, Protos Gran Reserva 2017 mantiene vivo ese legado en cada botella.
MUCHO MÁS QUE UNA DENOMINACIÓN DE ORIGEN
Mucho antes de que existiera oficialmente la Denominación de Origen Ribera del Duero, Protos ya había comenzado a escribir parte de su historia.
Décadas más tarde, cuando nació la Denominación de Origen, la bodega cedió el uso de la histórica marca "Ribera del Duero", utilizada desde sus orígenes, contribuyendo decisivamente a consolidar la identidad con la que hoy esta región es reconocida internacionalmente.
Hay decisiones que trascienden a una empresa.
Ésta ayudó a construir el futuro de todo un territorio.
EL PRIVILEGIO DE SABER ESPERAR
No todos los vinos pueden convertirse en Gran Reserva.
No todas las añadas poseen la estructura necesaria.
No todos los viñedos ofrecen la profundidad suficiente.
Y no todas las bodegas están dispuestas a esperar.
En Bodegas Protos, la paciencia nunca ha sido una obligación.
Ha sido una elección.
Una elección que comienza en la selección de viñedos de más de cincuenta años, continúa con una vendimia rigurosamente manual y prosigue con una elaboración donde cada decisión busca preservar la personalidad del fruto.
La crianza acompaña al vino con respeto, permitiendo que el tiempo complete lentamente aquello que la naturaleza inició en el viñedo.
EL SILENCIO DONDE NACEN LOS GRANDES VINOS
Mientras el tiempo transcurre en el exterior, en el interior de Bodegas Protos miles de barricas de roble francés y americano custodian en silencio la evolución de algunos de los vinos más emblemáticos de la casa.
Entre ellas descansan únicamente aquellas cosechas destinadas a convertirse en Gran Reserva.
Allí, la fruta, la madera y el tiempo encuentran un equilibrio imposible de acelerar.
Porque la verdadera excelencia nunca admite atajos.
LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE UN LEGADO
Dentro de la colección de grandes vinos de Bodegas Protos, Gran Reserva ocupa un lugar único.
Si Protos 27 representa el homenaje a quienes iniciaron el camino.
Y Carroa conserva la memoria del territorio que dio origen a la Ribera del Duero.
Protos Gran Reserva simboliza la culminación de casi un siglo de experiencia, fidelidad al viñedo y búsqueda permanente de la excelencia.
No representa únicamente una gran añada.
Representa todo aquello que una bodega ha aprendido durante generaciones.
Hay vinos que conservan el recuerdo de una cosecha.
Protos Gran Reserva conserva el legado de una bodega.
Vista: Color rojo cereza profundo con reflejos granate y una capa alta que transmite concentración y elegancia. Limpio, brillante y de extraordinaria intensidad visual, anticipa la complejidad, la estructura y la capacidad de evolución que distinguen a los grandes vinos de guarda de la Ribera del Duero.
Nariz: Intensamente aromático, elegante y extraordinariamente complejo. Destacan notas de fruta negra madura, ciruela, mora y cereza negra, perfectamente integradas con delicados recuerdos de cacao fino, vainilla, cedro, tabaco, especias dulces y ligeros tostados procedentes de su prolongada crianza. Con la oxigenación aparecen matices balsámicos, minerales y de madera noble que aportan profundidad, finura y una notable riqueza aromática.
Boca: Amplio, sedoso y perfectamente equilibrado. Presenta una entrada elegante, taninos finos y pulidos, magnífica estructura y una frescura que aporta precisión y armonía durante todo el recorrido. La fruta madura se funde con notas especiadas, minerales y tostadas en una textura envolvente que conduce a un final largo, refinado y persistente, confirmando su extraordinaria capacidad de guarda.
CRIANZA
Larga crianza en barricas de roble francés y americano, seguida de un prolongado afinamiento en botella. Un proceso paciente que integra estructura, profundidad y elegancia sin ocultar la personalidad del Tinto Fino ni la identidad de la Ribera del Duero.